TRANQUILIDAD ROTA

14 junio, 2012

Escribe DONATELLA DE JUIR

Mis estimados amigos, esta vez no sé si alegrarme o ponerme a llorar por los acontecimientos que han ocurrido recientemente en Huamantla, pero la verdad es que muchas personas andamos “con el Jesús en la boca”, esperando a ver que la violencia se desate en el otrora Pueblo Mágico Quieto.

Fuego abrasador

Pues resulta que la semana pasada, dos personas fueron ejecutadas en un restaurante de este municipio, por lo que se supone un ajuste de cuentas entre grupos de la delincuencia organizada.

Fue un hecho que nos cimbró a todos los huamantlecos, que lo único que buscamos es salir adelante, muy a pesar de –como dicen muchos de mis conocidos y conocidas– los esfuerzos que hacen nuestras autoridades locales por mantenernos estancados como sociedad.

El caso es que los propietarios de aquel restaurante, que fue escenario de tan sangrientos hechos, además del susto que tuvieron que aventarse, nomás con escuchar las detonaciones y descubrir a los difuntitos en el baño de su negocio, tienen que apechugar las pérdidas económicas porque su establecimiento permanece “clausurado”, porque las pesquisas continúan sin que hasta ahora se haya informado de los avances de la investigación que provocó esta doble ejecución.

Brasas

Para colmo de males cerramos la semana con otro suceso que nos puso de puntas los pelos, cuando en pleno centro de Huamantla se descubrió un vehículo, aparentemente abandonado, con un cartel  que en primera instancia nos hizo pensar a todos que se trataba de otro ajuste de cuentas.

Tan grande estuvo el borlote que de inmediato a través de las redes sociales y en el chisme en las calles, en los comercios y hasta en las casas –que parece ser el deporte municipal por excelencia– ya se hacía conjeturas en las que el imaginario popular ya había sembrado un “encajuelado” en ese vehículo, que por cierto es propiedad de un prominente hombre de negocios de esta localidad.

Pues nada, resulta que el “desaparecido, no estaba muerto, andaba de parranda”, como diría la canción popular. Por lo pronto que nos vamos de boca por andar creyendo en los chismes que inventaron quienes no tenían qué hacer y nada más alarmaron a la gente que diariamente lucha muy fuerte para llevar el sustento a su casa.

Me preocupa que nos dejemos llevar fácilmente por los dichos de personas sin escrúpulos que, aprovechando el anonimato que ofrecen las redes sociales empezaron a difundir una sarta de mentiras, sin tener elementos que confirmaran un delito serio.

Tizones

Pero más allá de la anécdota chusca, este es un momento en el que la ciudadanía en general debería hacer una reflexión sobre el papel que realizan los valientes chicos que están al mando del comandante del pueblo, don Octavio López Cuéllar, porque no es posible que en pleno centro se registre un hecho que, aunque no era cierto, rompió la tranquilidad de toda una comunidad.

El punto es que los hechos ocurridos recientemente en la ciudad reflejan que algo está fallando en los cuerpos policíacos y de seguridad: no están trabajando como Dios manda.

Vea usted, por ejemplo que hace unos días, unos vecinos del barrio del barrio El Calvario, se quejaron ante este medio porque temen que “la explosión de Guadalajara” se repita en ese sector de la población, pues en los últimos días despiertan gracias a un penetrante olor a combustible –muy posiblemente gasolina– que emana de los ductos del drenaje sanitario.

Rescoldos

A eso sume usted que con las lluvias que ya se han sentido en esta ciudad, esos mismos vecinos se quejan de que el sistema de drenaje sanitario está azolvado, al grado que en más de una ocasión se han inundado con aguas negras que brotan, como fuente, del desagüe de sus casas.

Es muy triste que frente a los avisos que ya han presentado los vecinos a las autoridades locales, al menos a la oficina de Protección Civil Municipal, dicen los vecinos “nos han dado a conocer que es más importante que personal de esa dependencia se dedique a la persecución de escandalosos y borrachos”, que a solucionar tan grave problema.

Cenizas

No son estos ejemplos, los únicos en los que la ciudadanía se queja especialmente por la falta de atención oportuna; pero desgraciadamente solucionar estos problemas están únicamente en las manos de los responsables de las diferentes áreas de la administración municipal.

Aunque, por las manifestaciones ciudadanas de rechazo a algunas de las medidas adoptadas por las autoridades municipales, es muy poco lo que la gente está dispuesta a aguantar. Y son varias personas que me han dicho que el grado de inconformidad ha ido creciendo paulatinamente.

Lo único que espero es que los responsables de cada una de las dependencias de la administración municipal se pongan a trabajar y desquiten los sueldos que cobran.

Por otro lado y antes de despedirme, les informo que ya está muy próxima la sorpresa que ÍNDICEMEDIA está preparando para Huamantla. Estén pendientes. ¡Hasta la próxima!…

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