23 enero, 2012
Por la REDACCIÓN
La legislación anti ‘piratería’ en EEUU, encabezada por los proyectos de ley SOPA (Stop Online Piracy Act) y PIPA (Protect IP Act), ha quedado estancada tras las intensas protestas de usuarios y compañías tecnológicas. Varios legisladores han decidido reconsiderar su postura sobre ambas normativas, que permitirían ‘censurar’ páginas web que violen la propiedad intelectual en el país, después de que se haya puesto en duda su utilidad e interés.
Las compañías de la industria del entretenimiento, encabezadas por Hollywood, apostaron fuerte por sacar adelante esta legislación y ahora se han visto enfrentadas a una dura oposición desde Sillicon Valley, donde se considera que tales normativas irían en contra de sus intereses, según el periódico español El País.
Una contraofensiva de las compañías tecnológicas y de Internet que ha supuesto incrementar su contribución a la campaña electoral e intensificar la labor de sus grupos de presión en Washington. Google Facebook o eBay son tres de las grandes compañías que han decidido aumentar sus esfuerzos, pues desde 1998 hasta 2011, pero sobre todo en los últimos años, han invertido 1.200 millones de dólares para ganar influencia política, casi 300 más que los 900 millones invertidos por las compañías del entretenimiento: televisión, cine y música.
Frente a la SOPA-PIPA, el senador demócrata Ron Wyden propuso una alternativa para “alcanzar los mismos objetivos sin causar un daño masivo a Internet”. Es decir, para combatir las violaciones de la propiedad intelectual. Poco después, Darrell Issa introdujo otra similar para acompañarla en la Cámara de Representantes. Así, la denominada OPEN Act se considera una norma mucho más adecuada por las compañías tecnológicas y de Internet que la SOPA-PIPA.