11 enero, 2012
Escribe ALEXIA BARRIOS G.
Como era previsible, después de que Roy Campos diera a conocer los resultados de su encuesta sobre preferencias presidenciales, la comunidad de redes sociales cuestionaron los datos. Lo más curioso es que quienes más lo hicieron fueron aquellos identificados con MORENA, el PRD y en menor medida, los del PAN.
Claro, no creen que Enrique Peña Nieto y el PRI se mantengan al frente de las preferencias y que sólo haya recibido un pequeño rasguño. Para los inconformes, los demás datos del estudio no tuvieron importancia y ni valía la pena analizarlos.
Lo que más llama la atención es que seguidores de MORENA y del PRD descalifiquen a cuanta encuesta aparezca y que no le favorezca a sus candidatos. Y digo que llama la atención porque fueron los perredistas y sus aliados los que han claudicado a la consulta democrática a sus bases o a la ciudadanía por las encuestas para elegir a su candidato presidencial, al de gobernador en Tabasco y al de jefe de Gobierno del DF.
Como lo apunté anteriormente, la mercadotecnia política –herramienta de mercado neoliberal, por cierto- se impuso en las “izquierdas” electorales por una simple razón: son tan sucios en sus procesos “democráticos” abiertos, que prefirieron este método como fórmula para sobrevivir y estar unidos en los procesos electorales.
Por eso, aunque moleste a más de uno, las encuestas tienen una misión, una función y muchas interpretaciones. Las encuestas son herramientas para medir bajo una metodología la estadística de cómo se encuentra el ambiente social y electoral; son la fotografía de un momento, no la panacea ni la verdad absoluta.
Para quienes no conocen cómo se realizan las encuestas, es sencillo descalificarlas y decir que fueron “cuchareadas” o que tienen altos márgenes de error. En los actuales momentos de avances tecnológicos y de alta competencia mercadológica, para los encuestadores sería suicida que quisieran manipular descaradamente los resultados, a cuenta de perder miles o millones de pesos o dólares sólo por complacer a un partido. Digamos que esto pudo ocurrir en 1988 o 1994, pero la entrada al mercado electoral mexicano de varias franquicias de encuestadoras internacionales, cambió, para bien, la forma de hacer estudios de opinión.
Los resultados de las encuestas dependen de varios factores: la temporalidad en que se levantaron, del universo de ciudadanos que se quieren entrevistar (es decir, cuántas personas se entrevistaron), del lugar georreferenciado, si es cara a cara o por teléfono, del tipo de preguntas, de la forma en que presenta la pregunta y del análisis que hace cada empresa encuestadora.
De ahí que los datos que se lean tienen que hacerse con sumo cuidado y cotejando todos los elementos anteriores para tener una visión más cercana a lo que realmente percibe la ciudadanía. Por lo mismo, es un error promediar los resultados de todas y dar como válido dicho dato. El uso que haga cada partido o cliente, como en el PRD que lo usa para definir sus candidatos, es libre siempre y cuando no distorsione los números.
De los resultados de Parametría/OEM, BGC-Excélsior y Consulta Mitofsky, hay que vernos en perspectiva:
| Parametría | BGC | Consulta | |
| Enrique Peña/PRI-PVEM-PANAL | 49% | 50% | 42% |
| AMLO/PRD-PT-PMC | 23% | 24% | 17.2% |
| PAN/Josefina Vázquez | 28% | 26% | 20.8% |
Con estos datos, un análisis simple determinaría que salvo un escándalo de incalculables consecuencias, Enrique Peña Nieto tiene el camino allanado a la Presidencia de la República, pero no es así.
Vemos que los indecisos pueden mover la balanza. Sólo Consulta Mitofsky ha reportado que 20% de la ciudadanía no habría definido aún sus preferencias; las otras encuestadoras no dan a conocer dicho dato. Este primer indicador, permite concluir que tanto el PAN como el PRD-PT-PMC tienen posibilidad de crecer y empatar la elección presidencial.
Lo que sí debe tener preocupados al PAN y a Calderón, es que el nivel de rechazo de AMLO y las preferencias hacia la izquierda electoral, se han disminuido y que de continuar esta tendencia, el PAN podría llegar en tercer lugar a la fase final de la elección, porque sus probables votantes están yéndose hacia la “izquierda” y otros hacia el PRI, aunque no se ha detectado en qué medida.
Y es aquí donde el PRD-PT-PMC tienen una ventana de oportunidad que no han sabido explotar: luego de estar durante tres años alrededor de su piso histórico (17%) en las preferencias electorales, el desgaste del PAN en su proceso interno les está beneficiando.
En este sentido, las izquierdas electorales han errado la ofensiva, pues han concentrado las baterías contra el PRI-Peña Nieto en lugar de sacar provecho de las graves deficiencias del gobierno calderonista y del PAN. Y han errado los ataques muy concentrados contra Peña Nieto porque, como es finalmente la política, los que están se ponen más contentos son los panistas, que tienen en varios izquierdistas a sus “tontos útiles” para hacer el trabajo sucio, y que además les resultan gratuitos.
Antes de correr hay que caminar, y ese camino es remontar el tercer lugar que tienen las izquierdas luego del megaplantón de Reforma. Ya hay señales de recuperación; es cuestión de que las sepan leer y digerir con inteligencia y racionalidad.
Los números hasta ahora arrojados reflejan lo mismo que hace seis años cuando golpeaban a AMLO e iba hasta al frente de las encuestas, que a la ciudadanía no le mueven sus preferencias en este momento sino hasta la fase más intensa, es decir, en dos meses más, porque por ahora sus percepciones y opiniones sólo se manifiestan por la imagen pública que cada actor político ha estado reflejando en los últimos meses.
alexiabarriossendero@gmail.com