09 enero, 2012
* Es momento de mirar por el desarrollo de la entidad.
La descomposición que evidencian los integrantes de la comuna capitalina es un llamado de atención para el Gobierno del estado y para el Congreso local pongan en marcha acciones que los enfrentamientos aterricen entre la población.
No por nada, 10 presidentes de comunidad, siete delegados y los siete regidores (que suman una abrumadora mayoría del cuerpo colegiado) presentaron, apenas la semana pasada un proyecto alterno de presupuesto para el ejercicio fiscal 2012.
En un estricto sentido legal, esta propuesta debería ser la opción válida que sea sometida a votación en el Congreso del estado, particularmente porque la propuesta cuenta con el aval de la mayoría del cuerpo colegiado que detenta el poder en el municipio de Tlaxcala.
Y en este sentido quienes se ostentan como Diputados locales, evidencian ignorancia y falta de oficio político para corregir lo que, en el corto y mediano plazos, pueden provocar serios conflictos en la capital del estado; especialmente porque al existir dos propuestas queda evidenciada la ruptura al interior del Ayuntamiento de Tlaxcala.
Incluso, los integrantes del Legislativo tlaxcalteca estarían incurriendo en actos anticonstitucionales si aceptaran otra propuesta; particularmente porque el alcalde priísta Pedro Pérez Lira no cuenta con mayoría en el órgano colegiado que preside.
De continuar con esta descomposición política al interior de la presidencia municipal de Tlaxcala, la medida que remediaría de una vez por todas esta farsa, en la que se manifiesta claros y mezquinos intereses económicos, debe ser la desaparición de poderes en la capital del estado para que el Congreso designe un Concejo que permita solucionar todos los retos a los que se enfrenta el gobierno de la capital del estado.
Incluso, la Secretaría de Gobierno se ha visto lenta para intervenir en la mediación de un conflicto derivado por la inexperiencia y falta de oficio político del alcalde Pedro Pérez Lira, quien alentó las ambiciosas pretensiones de algunos miembros del Ayuntamiento y cuando se vio rebasado empezó a perder autoridad y cualquier posibilidad de negociación.
Y tan lejos fueron los intereses económicos y de grupo que hoy, la propuesta presentada por el denominado “grupo contrario al alcalde Pedro Pérez Lira”, reclama 69.4 millones de pesos para el pago de salarios y emolumentos personales; 6.4 millones de pesos para el pago de materiales y suministros; 31.6 millones para servicios generales, y 3.7 millones de pesos para adquisición y arrendamiento de bienes muebles e inmuebles.
No se sabe qué tan efectiva sea esta propuesta; pero es una verdad inobjetable que esta propuesta de presupuesto no cuenta con el conocimiento administrativo que tendría la tesorera municipal y por lo tanto se corren riesgos mayúsculos en caso de que sea aprobada.
En medio de este lío, los únicos paganos son los habitantes de la capital de Tlaxcala que tendrán que sufrir la falta de oficio político de los poderes Legislativo y Ejecutivo, que esperan ver cómo se derrumba este municipio.