23 enero, 2012
Por EDGAR R. CONDE CARMONA
(edgarconde@indicemedia.com.mx / Twitter: @su_excelencia)
Los argumentos de Lorena Cuéllar Cisneros ahí están: Desde antes de la competencia ya había ganadores, hubo línea desde la dirigencia estatal, hubo un proceso de selección inequitativo y parcial, no fueron tomados en cuenta sus más de 20 años de militancia priísta…
Pero todo apunta a que Lorena Cuéllar Cisneros, diputada local con licencia, genere un cisma dentro del Partido Revolucionario Institucional en Tlaxcala: “me retiro también porque en mi partido no existe o no significa nada la preparación, la trayectoria y la disciplina con la que me he comportado de manera convincente durante 20 años”.
Lo cierto es que durante la conferencia en que hizo ese anunció, dio a entender que PAN, PRD y otros partidos políticos la han buscado para registrarla como aspirante al Senado de la República.
“En estos momentos son los únicos comentarios que puedo darles, por lo pronto estoy en un momento de valoración interna, pero pronto tendrán noticias mías”. Por eso aprovechará la licencia que le otorgó el Congreso del Estado.
Y mientras crece el suspense generado por la sobrina del aspirante del PRI a una senaduría, Joaquín Cisneros, el delegado del CEN del PRI, Enrique González exhortó a Lorena Cuéllar a que no abandone el PRI.
Lo que es un hecho es que la convocatoria, emitida el tres de julio de 2011, y firmada por el entonces presidente del CEN priísta, Humberto Moreira; se vislumbra un candado con el cual se impide a cualquier militante a registrarse en el proceso (http://www.pri.org.mx/bancoinformacion/files/Archivos/Pdf/4153-1-20_37_43.pdf).
Pide el inciso C de la base sexta de dicha convocatoria que es requisito para inscribirse en el proceso “Documento mediante el cual se acredite haber desempeñado algún cargo de de dirigencia”, entre otros.
Su usted, amable lector, o yo, habríamos aspirado a la candidatura priísta a un escaño en el Senado, como “simples ciudadanos”, no habríamos tenido ninguna oportunidad.
Y ahí es donde Lorena Cuéllar tuvo su “talón de Aquiles”.