08 diciembre, 2011
Escribe JAVIER CONDE GUTIÉRREZ
Hace un par de semanas su servidor platicaba con dos colegas más sobre el poder que ejercerían los medios de comunicación en la próxima elección federal de 2012 y ambos me argumentaban en un franco debate que la televisión seguiría siendo el modo de control político y sobre todo de influencia mayúscula en el electorado.
En este sentido, utilice la contrarréplica y les argumente que la “caja tonta” no sería el medio de control como lo fue hasta la última elección federal cuando Felipe Calderón ganó polémicamente la presidencia de la República y que ahora las redes sociales como facebook y twitter serán utilizadas para el juego sucio.
Simplemente de aquella plática se hizo un interesante debate y cada quien defendió su posición. Y sostengo aún que el internet y las redes sociales serán utilizadas por los partidos políticos a fin de denostar al enemigo público tal y como se hizo en Tlaxcala en las elecciones de 2010.
Aquí es importante cuestionar por qué en su momento cuando los diputados federales realizaron la Reforma Electoral, pusieron candados y más candados al actuar de los medios informativos (televisión, radio y medios impresos) y dejaron un claro sesgo al no regular la actividad en internet.
Quizás lo anterior, sea un tanto complejo derivado que no existe una ley que regule la utilización de este medio de comunicación global y que desde mi punto de vista será utilizado para destrozar o bien enaltecer a los candidatos a diversos cargos de elección popular en la elección de 2012.
Un ejemplo claro, es lo que ocurre con los políticos que han incurrido en yerros al no saber los títulos de libros y sobre todo quien los escribe (Enrique Peña Nieto y Ernesto Cordero Arroyo) y que ahora aparecen como favoritos en el canal de videos YouTube, y que a diario se reproducen miles de veces.
Si hasta la pasada elección federal todavía la denostación se dio en la televisión y que quien ordenaba la inserción tenía nombre y apellido, ahora será casi imposible saber quiénes serán los orquestadores de campañas negras que dañen la imagen de candidatos por muy pequeños o grandes que sean sus errores.
Y queda claro, que los caminos de la democracia serán más pedregosos que nunca y la pregunta obligada ¿Ahora qué aspirante presidencial será objeto de una campaña negra? ¿Qué tanto influirá en la decisión de un voto?…
Por lo pronto, en el terreno estatal ya supimos en el año anterior como se las gastan aquellos políticos que desde la oscuridad de su “bunker” planearon denostar a quienes buscaron la gubernatura del estado y que hasta hoy muchos tlaxcaltecas recuerdan como se utilizaron las redes sociales para soltar veneno puro.