GUERRERO, AYOTZINAPA Y EL PRD

15 diciembre, 2011

Por ALEXIA BARRIOS G.

A punto de concluir su mandato, en privado, el entonces gobernador de Guerrero, Zeferino Torreblanca Galindo, aceptó que se había equivocado al desplazar y ningunear a los perredistas y a los sectores de la izquierda. A un año de entregar el poder mandó el mensaje de que era necesaria una tregua, pero nadie le hizo caso.

Al concluir su administración no imaginó al monstruo que iba a gobernar. El pueblo guerrense, la izquierda legendaria de este estado del país, el PRD  y muchos sectores progresistas de esta entidad, le dieron la espalda y lo señalaron de enriquecerse y de haber gobernado sólo con la mano derecha.

El proyecto democrático alternativo de Guerrero estuvo destinado al fracaso. La imaginación al poder, sólo fue una utopía. Carlos Zeferino Torreblanca Galindo arrancó su gobierno enamorado, para variar, de una ex conductora de televisión; encerrado en su círculo de amigos; apoyado en la vieja estructura de gobierno heredada por el PRI y tratando de gobernar al peor estilo de Vicente Fox: como gerente mueblero y no como estadista.

Con Ángel Aguirre nunca hubo expectativas de que la situación cambiara. Pero era peor su pariente, el alcalde de Acapulco, Manuel Añorve, que le disputó la gubernatura por el PRI, justifican. Si bien “Layo” Aguirre incorporó a varios perredistas a su gobierno, su estilo no sólo siguiendo del viejo priísmo caciquil sino más nefasto: nepotismo, borracheras, viajes y mujeres.

Como cuando gobernó la primera vez, como interino del tristemente célebre Rubén Figueroa Alcocer, “Layo” se va de giras acompañado de un séquito de funcionarios zalameros que son premiados con “bonos”. Hasta ahora no ha dado a conocer qué “políticas públicas de izquierda” serán las que implementará para sacar a Guerrero de los últimos lugares en educación pública, pobreza extrema, competitividad, corrupción, transparencia, modernización administrativa, desigualdad social. Nada.

Por eso los conflictos le estallan en las manos. Primero, porque sólo pagó cuotas burocráticas al PRD estatal y no les ha dado margen de acción para operar, por eso ya le estaban renunciando sus “amarillos” funcionarios. Segundo, porque ha sido incapaz de enfrentar al crimen organizado y que ha querido dejar en manos de fuerzas federales toda la tarea; pero si como ocurrió con los normalistas, si no saben sus policías contener una protesta social, mucho menos combatir a las mafias que controlan las siete regiones de la entidad, especialmente Acapulco y la Tierra Caliente.

Tercero, porque como viejo mañoso y arrogante, “Layo” sigue ninguneando a  y saboteando a los grupos sociales y sus demandas. Es el caso de La Parota, de los Ayotzinapos, de los maestros de la CETEG, de los empresarios y promotores del Acapulco Air Show (al que por cierto les robó el espectáculo para “concesionarlo” a una empresa privada de poca experiencia en el tema), entre otros. El diálogo, en entendimiento y la racionalidad social que fueron banderas del PRD desde su nacimiento, simplemente no existen en Guerrero.

Ahora también estalla el conflicto con la normal rural de Ayotzinapa, el cual vino creciendo lentamente hasta convertirse en lo que vemos: un monstruo difícil de contener.

La responsabilidad de Zeferino y de “Layo” Aguirre en este conflicto es amplia, pero lo es más del PRD, que fue el partido que llevó a ambos gobernantes al poder y del que han sido demasiado suaves, omisos y cómplices.

Los perredistas guerrerenses saben el historial de lucha de la Normal Rural de Ayotzinapa que, como otras 29 más, fueron fundadas hace más de 80 años para emprender la gran cruzada por la educación en nuestro país, y sin embargo, han dado un gramo de atención, una propuesta para que se rescate y fortalezca el proyecto revolucionario de la educación rural en una entidad que brilla como el último lugar en aprovechamiento y el primero en analfabetismo.

Las políticas neoliberales han abandonado a su suerte a los normalistas rurales de todo el país; esa es su apuesta, a que se privatice la enseñanza básica como la superior. Pero en Guerrero se supone que gobierna “la izquierda” desde 2005, no ha sido capaz de darle una reorientada a la normal rural para que sea funcional para su proyecto social, cultural, indígena y de concientización política. El trato que los ayotzinapos han recibido es el mismo que cualquier político o columnista neoliberal les puede dar: pseudoestudiantes, mediocres, nefastos, fósiles, vividores, chantajistas, etc.

El problema de “Layo” Aguirre es que desconoce el modo de actuar y pensar de los dirigentes de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas, y no tiene un proyecto educativo alterno, revolucionario y  de negociación que permita a la normal rural de Ayotzinapa caminar hacia otro rumbo que no fuera el del enfrentamiento y la represión.

Los alumnos y egresados de las normales rurales de todo México verían con interés cuál era la propuesta del PRD y de sus gobernantes para con ellos, los normalistas rurales que enfrentan otro país y otras circunstancias a las que fueron creados.

El conflicto en Ayotzinapa corre el mismo destino que corrieron en 2003 las Normales de Mactumatzá, Chiapas y El Mexe,  en Hidalgo, donde además de represión han tenido que sortear el cierre de sus planteles y la refuncionalización de sus planes de estudio para hacerlos tecnológicos de mediano nivel.   Y en el caso de Guerrero, como ha sido histórico, corre el riesgo de envolverse nuevamente en sangre y confrontaciones sociales, como en los mejores tiempos de los Figueroa, sólo que ahora, desde un gobierno perredista, dizque de izquierda y dizque ciudadano y dizque democrático.

Sugerencias y reclamaciones: alexiabarriossendero@gmail.com

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