12 diciembre, 2011
Por ALEXIA BARRIOS G.
En medio de la crisis política que enfrenta el Grupo Guerrero, al que se le desprendió el Polo Guerrerense de Izquierda, de las acusaciones de nepotismo, corrupción y de que prácticamente se la pasa de brindis en brindis Ángel Heladio “Layo” Aguirre Rivero, ahora enfrenta la peor crisis de su temprano gobierno, y le ocurre en la antesala del proceso de selección de candidatos y de la elección presidencial.
Los hechos ocurridos este día, donde murieron dos alumnos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, luego de que un operativo violento de Policía Federal, Policía Estatal, Ministerial y municipal (Chilapancingo), pondrá en estado de alerta máxima a Guerrero.
Si bien en estos hechos participaron tres niveles de gobierno (policía federal-PAN), policías estatales (PRD) y municipales (PRI), será el sol azteca el partido que pagara los platos rotos, y en este caso, cargara a cuestas a los normalistas muertos si antes no se deslinda de la administración de “Layo” Aguirre o pide una sanción ejemplar y fulminante sobre los responsables del operativo.
Aunque el Secretario de Seguridad Pública del estado, Ramón Almonte Borje, ha declarado que su policía no estaba armada, portando únicamente equipo antimotines para dispersar la protesta, hay versiones en contrasentido.
Lo que sí consta en varios presentes, es que al término del enfrentamiento, elementos de la Policía Ministerial detuvieron a diez personas, entre ellos al fotógrafo Érick Escobedo, por lo que varios periodistas se manifestaron en el kilómetro 270 de dicha autopista exigiendo que Escobedo fuera liberado. A estas horas, corre la versión de que fue liberado y ha dado pormenores de los hechos. Hay que esperar su testimonio.
Ni el gobierno federal ni mucho menos el municipal pagarán tan alto el costo como el de “Layo”. Su falta de pericia y de manejo de crisis, a pesar de la situación delicada, lo ha atado de manos y lo ha puesto de nuevo contra su propia historia, cuando quiso deslindarse de la masacre de “El Charco” acusando a fuerzas federales su corresponsabilidad.
Si los que mataron a los estudiantes fueron Federales o estatales o municipales, de cualquier modo, el que pagara los platos será el gobierno estatal y sus policías. ¿Por qué? Porque es el gobierno de Aguirre el que tenía que responder y agotar todas las vías del diálogo con los inconformes antes de usar la represión.
El problema de la demanda de los normalistas de Guerrero no es nuevo, es añejo y gobiernos van y vienen sin que nadie les responda. El fracaso y divorcio del gobierno de Zeferino Torreblanca con las izquierdas de Guerrero comenzó también con la represión a los estudiantes. Así ocurre ahora con “Layo”.
Conociendo bien a los amigos de Guerrero, me queda claro que los muertos de hoy serán el principio de una serie de movilizaciones y de que tal vez estemos en el preámbulo de una renuncia anticipada, de uno de los gobernantes que nunca debieron ser postulados por las llamadas “izquierdas”, el de Aguirre Rivero. Su ineptitud para dialogar y responder a la expectativa de la población que le dio su voto de confianza, serán motivo de nuevas y más crudas críticas para él y los partidos que lo llevaron de nuevo al poder.
Por ello, el PRD en este momento está obligado a responder con prontitud, con inteligencia y pensando que cualquier respuesta que den, en pro o contra el gobierno de Guerrero, con la información suficiente, porque cualquiera que ésta sea impactará de manera ineludible a la campaña de Andrés Manuel López Obrador.
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