01 diciembre, 2011
Por JAVIER CONDE GUTIÉRREZ
El sábado y domingo se registró una intensa actividad dentro del PAN, toda vez que los precandidatos al senado y a una diputación federal, prácticamente, se la pasaron recabando firmas de miembros adherentes porque era un requisito indispensable para poder cumplir con lo establecido en la convocatoria.
Este columnista se enteró que algunos aspirantes y que hasta hoy fueron delegados como es el caso de la extitular de la Sedesol en Tlaxcala, Leonor Romero Sevilla, prácticamente, obligaron a trabajadores de esta dependencia afines a Acción Nacional, para que les dieran su firma y así poder registrarse.
No obstante, la estrategia entre Héctor Ortiz Ortiz y Adriana Dávila Fernández, está más que definida. Ambos optarán -como adelante en una entrega anterior- a que otros panistas-lacayos se registren en la fórmula para el Senado de la República y sólo dar cumplimiento a un procedimiento.
Ambos saben que deben ir juntos hasta el final de este proceso y sólo definirán quién encabezará la fórmula para el Senado, por lo que la elección que se hará mediante la instalación de mesas escrutadoras sólo será una simulación.
Pero resulta curioso que Héctor Ortiz pregone que en el PAN hay unidad cuando el realidad hay una corriente de militantes tradicionales que dicen lo contrario. Están molestos por la forma en que se ha llevado este proceso.
Aquellos militantes como Adolfo Escobar Jardínez, Roberto Texis Badillo, Benjamín Ávila Márquez, Gonzalo Loaiza Corona, han mantenido continuas reuniones a fin de diseñar una estrategia que les permita, por lo menos obtener una candidatura porque no de hacerlo le estarán cediendo el poder total a Ortiz y a Dávila.
Asimismo, pretenden evitar que la senadora Minerva Hernández Ramos obtenga una candidatura a una diputación federal y ellos han advertido que de obtener una posición podría haber una desbandada porque no admiten que una “paracaidista” les pueda ocasionar un fracaso distrital.
En términos generales, las cosas dentro del PAN no son meramente de unidad, por lo que en las próximas horas se comenzarán a definir bastantes asuntos en ese instituto político donde el panismo tradicional ha sido casi borrado del mapa.
Situación insostenible
Sí que es delicado lo que ocurre con el déficit de 115 millones de pesos que arrastra Pensiones Civiles del gobierno de Tlaxcala. Este asunto debería ser de una prioridad para las autoridades, pues se corre el riesgo de que sea insostenible dicha situación en los próximos años.