14 noviembre, 2011
* Se corre el riesgo de que los restos fósiles se destruyan o sean saqueados.
Por JAVIER CONDE/REPORTE ESPECIAL
La expedición inició cerca de las 12:00 horas. Entre jarilla, sembradíos de papa, cebada y haba, un grupo de periodistas junto con campesinos de la comunidad de Atotonilco del municipio de Tlaxco, iniciaron el ascenso hasta donde se encuentran los restos óseos de paleofauna.
Por más de una hora, subieron y bajaron un par de barrancas. Don Evelio Luna, un decano ejidatario de aquella población presumía que hace más de diez años fue cuando descubrió los primeros restos de lo que él llamó un mamut. El campesino de unos 70 años decía orgulloso contaría a sus nietos esta aventura.
Hasta el momento, los periodistas que iniciaron esa travesía, dudaban de las palabras de don Evelio. Entre la maleza, se movían dos o tres víboras que astutas se refugiaban entre los magueyes. Las ramas de los verdosos árboles de encino se mecían sin cesar.
En el trayecto, el director de Turismo de Tlaxco, Vicente Rodríguez Argüelles, decía que trabajadores del Centro INAH-Tlaxcala, habían acudido en días pasados para verificar la autenticidad de los restos óseos y que había elaborado ya una propuesta para el rescate arqueológico de los restos.
En medio de un frío gélido, un aire que bailaba con el silencio, el grupo de exploradores se acercó aún más a lo que denominan la “tumba del mamut”.
Comenzamos a descender en la última barranca de la comunidad de Atotonilco y de frente se topamos con una larga pared que se construyó en ese lugar para que una cascada en tiempos de la Revolución cayera con mayor fluidez.
A unos diez metros de ahí, do Evelio señaló con su mano derecha, con esos huesos de roble, los restos de la paleofauna. Fue impresionante encontrar debajo de un borde los huesos de animales extintos. Y de inmediato comenzó el siseo de las cámaras fotográficas de los reporteros.
Reporte del INAH
Trabajadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), realizaron un estudio en el mes de mayo pasado. Un documento que obra en poder de este medio de comunicación señala los puntos básicos para iniciar con el rescate de los restos óseos en la comunidad de Atotonilco.
En dicho proyecto señalan que el pasado seis de mayo de 2011, trabajadores del INAH realizaron junto con Vicente Rodríguez, coordinador de Cultura y Turismo de Tlaxco un reconocimiento del lugar, con el objeto de evaluar el hallazgo y posible destrucción de restos óseos de “Mamut”
Posteriormente, los trabajadores del INAH, reportaron a Omar González Ramírez, encargado del despacho en Tlaxcala, sobre la presencia de restos óseos fósiles en el lecho de dos “barranquillas”, ubicadas al este de la población de Atotonilco, así como la afectación y pérdida de los mismos por la acción del agua.
En riesgo de desaparecer
El reporte menciona que por el estado de la conservación de los restos, y por su ubicación al interior del cauce natural es posible que se destruyan, debido a las precipitaciones pluviales que se avecinan o bien sean sustraídos por los campesinos que conocen su ubicación.
Por ejemplo, don Evelio Luna señala que hace varios años halló una muela de un mamut.
-¿Qué hizo con ella?- se le preguntó.
-“Uyyyyy la vendí”.
-¿Y qué sintió descubrir los restos fósiles?
“Rebonito, eran huesos bastante grandes pero el agua se los ha llevado poco a poco, yo les notifiqué a los gobernantes en turno del hallazgo pero nadie me hizo caso hasta ahorita don Vicente Rodríguez”, contestó el campesino.
Por ello, las autoridades del municipio de Tlaxco han externado su interés al Centro-INAH Tlaxcala para realizar en lo inmediato el rescate mediante técnicas arqueológicas de exploración, de los restos óseos en cuestión. Lo anterior, con el objeto de conservarlos y destinarles un espacio para su exhibición.
Señala el documento que el hallazgo abre la posibilidad de explorar y preservar los restos fósiles, así como obtener información específica sobre un área y un periodo de tiempo –prehistoria-, poco estudiada por la ciencia arqueológica en Tlaxcala.
Otros descubrimientos
El Centro INAH refiere que el hallazgo y registro dentro de esta entidad federativa de este tipo de evidencias se remonta a los años 70 cuando el proyecto arqueológico Puebla-Tlaxcala reporta la existencia de 15 sitios, la mayoría localizados hacia la porción norte del área.
Menciona que en 1984, los arqueólogos Rosalba Delgadillo Torres y Andrés Sandoval hallaron en un cantil conocido como “a Gloria”, en el municipio de Tlaxco fragmentos de la pelvis o el cráneo y huesos largos de fauna al parecer plistocénica.
Asimismo, el arqueólogo Eduardo Contreras informó sobre el hallazgo de restos paleontológicos entre los años de 1987 y 1989 en la barranca de Tlacuetla, perteneciente a la comunidad de San Lucas Cuauhtelulpan del municipio de Tlaxcala. Otro hallazgo fuce ue en el año de 2002, en el municipio de Texoloc.
Otro caso fue en el añcao de 2006, en el municipio de Altzayanca dentro de la barranca “La Galera” dentro de la población de Carrillo Puerto. Dichas piezas –dice el INAH- fueron trasladadas al Museo Comunitario de esa localidad, donde quedaron bajo resguardo de la asociación civil “Teotl”.
El planteamiento
Los arqueólogos que realizaron el estudio conformaron el hallazgo de los restos dentro de la comunidad de Atotonilco. Señalaron que se observa un resto óseo curvo que sobresale del perfil aproximadamente diez centímetros y que reposa sobre una matriz de tierra café claro compacta.
Precisaron que esta pieza se encuentra próxima al cauce de agua, lo que hace necesaria su extracción, ya que de lo contrario la acción erosiva del líquido socavará los estratos adyacentes y subyacentes. Lo anterior, podría provocar el eventual deslave del estrato y la pérdida del material óseo.
Los objetivos
El proyecto presentado por los arqueólogos precisa que es necesaria la conservación de los restos óseos; es determinante minimizar el deterioro de los mismos; es necesario realizar su traslado a un lugar para su reposo definitivo. “Para realizar esta actividad se aplicarán soluciones y materiales reversibles”.
La idea, según los investigadores es que una vez rescatados puedan ser inscritos en la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Por esta razón, proponen llevar a cabo la exploración e dos etapas. La primera tiene que ver “específicamente con la excavación y recuperación de los restos óseos in situ. La segunda etapa se efectuará en el gabinete y está relacionada a la elaboración de planos y otro tipo de trabajos de investigación”.
Asimismo, indican que el rescate de los retos óseos ascendería a 40 mil pesos, toda vez que se contrataría personal para la remoción de la tierra, así como gastos de viáticos, alimentación, compra de herramienta. El tiempo de exploración se llevaría en un lapso de dos meses aproximadamente.
Sin embargo, han transcurrido cinco meses desde que los trabajadores del INAH realizaron dicha visita y hasta el momento no hay fecha alguna para realizar los trabajos de rescate de los mismos. El coordinador de Cultura y Turismo de Tlaxco sostiene que en breve iniciará este proceso.