28 noviembre, 2011
Por CORAZÓN DE PIEDRA VERDE
El hombre es el mamífero más importante que puede existir en el planeta. Desde que apareció ha realizado cosas importantes que lo han hecho trascender en el tiempo: inventó, dirigió, participó en guerras, fue héroe y fue villano, simplemente fue hombre.
Uno de los acontecimientos más sobresalientes a lo largo de nuestra historia y que ha dejado gran lección sobre los habitantes del globo terráqueo, es el movimiento iniciado y dirigido por Adolfo Hitler: El Nazismo, con todo lo que generó.
“El niño con el pijama de rayas” es una película que se ubica en pleno auge del movimiento nazista y narra la historia de dos niños de ocho años, que se supone deberían ser enemigos (debido a los contextos históricos); pues en ese momento los alemanes buscaban tener control sobre la población Judía, pero la inocencia los hizo descubrir que el poder es solo un pretexto.
El filme intenta reproducir la realidad del Nazismo, pero ciertamente toda la producción (guión, escenografía, vestuario, etc.) estaba influenciada por el autor, por sus sentimientos, experiencias y por la necesidad de transmitir un mensaje (desde su perspectiva), que pudiera causar ciertas reacciones ante el receptor; esto hace que, por más documentado históricamente se encuentre el film, no sea exacto a la realidad.
Cada persona puede entender cosas totalmente diferentes de esta película, los sentimientos de dolor, tristeza, rabia o coraje dependen en gran parte de las experiencias y sentimientos propios de quién recibe el mensaje.
Existen dentro de cualquier obra fílmica imágenes traumáticas que nos dejan en suspenso y pueden o no aparecer de forma clara y directa, como un asesinato a sangre fría o un incendio trágico, ya que pueden estar escondiendo un mensaje subliminal al ojo humano que nos genera cierto temor e incertidumbre.
La obra escrita por John Boyne, nos transporta a un momento histórico importante que generó colapsos dentro de la misma sociedad; es muy difícil aceptar la muerte cruel de gente inocente, gente sometida y humillada, pero es más difícil y traumático ver como la inocencia de dos niños (que no entienden los verdaderos motivos de tal guerra) mueren juntos de la mano y con esperanza de que las torturas terminen y llegue la paz.
Realmente la película no muestra imágenes tan crueles, como fosas comunes llenas de gente muerta, pero todo el contexto, los diálogos y las imágenes nos llevan a intuir e interpretar esta situación, a pesar de la ausencia de la agresividad explicita al cien por ciento.