05 septiembre, 2011
Por CLAUDIO CIRIO ROMERO
El 18 y 19 de agosto pasado en la ciudad de Mérida, Yucatán, se celebró el VI Congreso Nacional de la Red de Organismos Públicos Autónomos de México, bajo la temática de los medios de comunicación y la educación, como actores sociales para el fortalecimiento de los derechos fundamentales.
Esta red surgió en el marco del II Congreso de estos organismos públicos autónomos reunidos en Culiacán Sinaloa en 2007, con el “objetivo de intercambiar información y compartir experiencias que tiendan al fortalecimiento de estos organismos.”
Desde que llegamos a la CAIPTLAX y nos enteramos del evento mencionado al principio, consideramos que era muy importante. Principalmente porque de alguna manera se nos venía a la mente el referente local de este tipo de confluencias ocurrido en febrero de 2002. Cuando el Instituto Electoral de Tlaxcala, presidido entonces por Patricio Lima; la Comisión Estatal de Derechos Humanos, encabezada por Serafín Ortiz Ortiz y la Universidad Autónoma de Tlaxcala bajo el rectorado de René Grada Yautentzi; organizaron el “Encuentro Nacional (foro) Organismos autónomos: bastiones de la democracia.” Memoria que por cierto fue publicada por la CEDH.
Nos llamó por lo tanto la atención que la Red OPAM llevará cinco reuniones nacionales de este tipo, lo que podría servirnos como pretexto en Tlaxcala, para recordar que aquí hubo un ejercicio que resulta un antecedente valioso, en esta búsqueda de coordinar esfuerzos de los organismos públicos autónomos, porque precisamente dicha coordinación representaría la posibilidad de aportar lo que se tiene que aportar en la materia, para la plena democratización de México.
De esta manera la enseñanza que nos deja a nosotros el congreso de Mérida es la de la necesidad de retomar la tarea de coordinar a los organismos públicos autónomos de Tlaxcala, para generar un espacio de colaboración, pero también de discusión en torno a nuestra obligación de entender bien y defender mejor nuestra autonomía.
En este sentido vale la pena comentar que en la conferencia inaugural en Mérida, José Woldenberg habría disertado sobre cómo es que dicha autonomía sólo es posible cuando los responsables de estos organismos, realmente la ejercen en la toma de sus decisiones; aunque también alertó que los ataques externos a dicha autonomía pueden ser realmente peligrosos, por ejemplo a la hora de la asignación de los presupuestos.
La forma en que desde el poder ejecutivo o el legislativo, se nombra a dichos responsables, dijo el ex presidente del Instituto Federal Electoral, es el primer escollo a salvar porque no es nada raro que quienes nombran quieran ver en sus nombrados a correas de transmisión de sus intereses. Por lo que la ética de los nombrados es la única arma contra esta intromisión de origen, en el sentido de que si su actuación cotidiana muestra tal anomalía, entonces se está mermando la autonomía desde dentro.
Hemos planteado en corto con algunos consejeros del Instituto Electoral del Tlaxcala y dentro de la CAIPTLAX, la idea de crear una coordinación local de organismos autónomos. En radio universidad hemos hecho pública ya la idea. Consideramos que la coyuntura es propicia para que en las próximas semanas podamos explorar qué tan viable es esto.
Creo que Francisco Mixcoatl en la CEDH puede aportar mucho en experiencia por haber sido ya comisionado de la CAIPTLAX, consideramos que Salvador Cuauhtencos en el IET (y también Javier Conde y Carlos Mora con los que informalmente hemos comentado el asunto) tendría la sensibilidad necesaria para atender la idea y desde luego nos parece central que el Dr. Víctor Job al frente de la UAT ayude con toda la valía que académicamente representa nuestra máxima casa de estudios.
Y desde luego confío que mis compañeros en el órgano garante de la transparencia en Tlaxcala, apoyen lo suficiente para instrumentar la idea.
* Comisionado de la CAIPTLAX