CHANTAJES

12 septiembre, 2011

Por EDGAR R. CONDE CARMONA

edgarconde@indicemedia.com.mx

Lo ilustró muy claro este fin de semana el diputado panista, José Alejandro Aguilar López: “La mayoría de los conflictos municipales que prevalecen en la entidad son causados por ‘chantajes’, principalmente entre integrantes del cabildo en contra de los alcaldes […]” (El Sol de Tlaxcala, septiembre 2011).

El problema es que, al parecer en la Secretaría de Gobierno no se han dado cuenta de ello. Tlaxcala es un polvorín, y ya son varias las voces que se han alzado para plantear la posibilidad de un cambio en esta área de vital importancia.

Más de uno ya ha dejado entrever la necesidad de valorar la estadía de Noé Rodríguez Roldan al frente de la dependencia, sobre todo si el gobernador Mariano González Zarur buscar transitar por aguas tranquilas durante el temporal político que se avecina, con motivos de las elecciones federales del 2012.

Por si existen dudas, he aquí algunos botones que demuestran que Tlaxcala es un polvorín.

En la última semana se confirmaron daños en el 85% de la alcaldía de Tequexquitla y tras una semana no se han dado a conocer ni los más pequeños avances sobre las investigaciones para dar con los responsables de este atentado criminal.

Pese a ello, a mitad de semana, el presidente de comunidad de Mazatepec, Lisandro Vélez, justificó los desmanes cometidos por vecinos esa comunidad en la presidencia municipal de Tequexquitla, con el argumento, facilón, de que no han escuchado las demandas de los vecinos.

Las inconformidades se multiplicaron en otros municipios; por ejemplo, en Calpulalpan, empleados intentaron cerrar la alcaldía de ese lugar; lo mismo ocurrió en la presidencia municipal de Tecopilco, donde los empleados cerraron el edificio comunal.

Por si eso fuera poco, el alcalde de Muñoz de Domingo Arenas se inconforma con el director de SCT por las dificultades para la ejecución de una obra carretera y en Totolac, una regidora acusa represión e intolerancia por parte del alcalde.

Para no variar, el Movimiento de Bases Magisteriales cierra las calles de acceso a la USET y provoca caos vial con su manifestación; incluso en el Congreso Local se incrementaron las comparecencias de alcaldes debido a las pugnas internas (se sumaron los municipios de Acuamanala y Zaculapan)

Aunque en apariencia es un asunto inconexo, esta semana un regidor de Hueyotlipan, fue señalado como posible dueño de bodegas donde hallaron fertilizante robado, lo que puede desatar otra movilización como la acontecida en Tequexquitla.

Además, un grupo de transportistas inconformes se quejaron porque la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (Secte) fomenta la competencia desleal en este sector.

Sumemos el sainete montado por el alcalde de Tlaxcala, Pedro Pérez Lira contra dos regidores, los cuales fueron exhibidos por haber recurrido a facturas falsificadas para cobrar por “supuestos gastos realizados”.

Ya antes, los regidores Erik Hernández Xicohténcatl  y Martín Xicohténcatl Ramírez, habían empezado con maniobras políticas para desestabilizar el gobierno municipal en la capital del estado.

Si acaso no fuera suficiente este recuento, en San Pablo del Monte diversas organizaciones rechazaron la construcción del Arco Norte.

Por todo eso, cuando Alejandro Aguilar López dice que al interior de la comisión de Finanzas y Fiscalización “se han exhibido los integrantes” de algunos ayuntamientos al caer en diversas discusiones, es muy significativo que un legislador, desde su oficina se percate de lo que la Secretaría de Gobierno no ha detectado con todo su aparato.

Y preocupa todavía más cuando vemos que en todo el territorio estatal hay focos que no han sido atendidos de manera adecuada por la citada dependencia. No hay una acción política que prevenga, a partir de información e inteligencia, los diferentes escenarios que se han registrado en Tlaxcala.

Si bien es cierto que muchos conflictos son manifestaciones de inconformidades dentro de los municipios, también es cierto que queda evidenciada la inactividad y parálisis de la dependencia encargada de las condiciones de gobernabilidad.

En su editorial de la semana pasada, Índice Media dice que “es menester replantear la permanencia en el cargo del secretario de Gobierno, Noé Rodríguez Roldán, quien por dignidad política tendría que presentar su renuncia, ya fuera por la omisión o la comisión de las acciones preventivas de este asunto lamentable, vergonzoso”.

Frente a ello y con lo visto esta semana, sólo queda una pregunta ineludible: ¿hasta cuándo se decidirá el gobernador Mariano González Zarur a tomar realmente las riendas de la gobernabilidad política de la entidad?

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