08 agosto, 2011
*Hechos, no palabras.
Al iniciar la rotación de 21 jueces en los distintos distritos judiciales de Tlaxcala, el presidente del Poder Judicial de Tlaxcala, Justino Hernández Hernández, abrió la puerta para reconocer tácitamente que en la entidad hay o había “prácticas de corrupción o vicios en la impartición de justicia”.
Esa es la realidad en Tlaxcala. Particularmente porque la medida no fue una iniciativa surgida al interior de dicho poder, producto de la reflexión y la autocrítica, sino que fue consecuencia de la suma de por lo menos 10 quejas que presentaron los colegios, barras y asociaciones de abogados de diferentes partes de la entidad.
Si bien es cierto que esta medida determina la disposición del Poder Judicial de Tlaxcala de mejorar para que la impartición de justicia sea equitativa, expedita y oportuna, la medida despierta suspicacias pues a pesar de las quejas presentadas, “no ha procedido ninguna porque aún están en trámite”.
A esto se suma que el presidente del Tribunal de Conciliación y Arbitraje del estado, Felipe Badillo Santiesteban detectara que algunas personas hayan cometido “presuntos actos de corrupción”.
La radiografía descrita por Felipe Badillo, al asumir como titular del TCyA es contundente: encontró una institución “endeble, con procesos documentales inseguros, con deficiencias procesales y administrativas, pasivo y falta de procesos de evaluación”.
De esta manera, la certeza de imparcialidad, a la que apeló el presidente del TSJE, no se concretará únicamente con que cada juez reporte las irregularidades que detecte a su llegada a cada juzgado, sino que la medida tiene que ir más allá de un simple cambio jurisdiccional.
De entrada, habría que aplicar exámenes de oposición para determinar qué tan actualizado puede estar todos los empleados en el desempeño de su trabajo; de igual manera la certeza de “imparcialidad” a la que están obligadas todas las instituciones de impartición de justicia del país se concretará cuando se apliquen exámenes de confianza, sin excepción, al personal que labora en la institución.
La corrupción no se detendrá únicamente con el cambio de titulares de cada demarcación, particularmente cuando en cada uno de los distritos pudieron haberse arraigado ciertas prácticas que pueden continuar con las “prácticas de corrupción y vicios en la impartición de justicia”.
Si el ánimo anticorrupción es genuino en el presidente del TSJE, a esta rotación tendrán que seguir diversas medidas en el corto plazo que se traduzcan en resultados inmediatos, no para los abogados, sino para los ciudadanos que están en espera de resoluciones que tienen años o para aquellos que por no tener con qué pagar un trámite han visto perdidos no sólo sus procesos sino sus patrimonios.
La sociedad tlaxcalteca trabajará hombro con hombro con el poder judicial de Tlaxcala, si y sólo si el TSJE da muestras de un verdadero cambio interior y no sólo se trata de un nuevo maquillaje.