14 julio, 2011
Por JAVIER CONDE GUTIÉRREZ
El encono priísta
La división en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) permanece y está lejos de alcanzar la unidad para las próximas elecciones federales, ya que muchos priístas se sienten relegados por no haber sido incluidos en el gobierno del estado, y ahora buscan hacer alianzas con todos excepto con Mariano González Zarur.
Han transcurrido seis meses de gobierno y varios cuadros del priísmo siguen a la espera de que el mandatario estatal los incorpore a su gabinete y sólo han escuchado puras evasivas cuando acuden a su despacho, por lo que hay un desencanto de aquellos militantes que lo ayudaron a llegar a Palacio de Gobierno.
Son esos mismos cuadros que han comenzado a buscar a Beatriz Paredes Rangel, para que nuevamente sea quien guíe la barca del priísmo tlaxcalteca, pues creen que en ella recaerá la decisión de apoyar a la mayoría de los aspirantes al Congreso de la Unión y por supuesto imponer -antes que nada- al líder estatal del PRI.
Y es que Mariano González como jefe del Ejecutivo no ha aceitado su maquinaría política, y frente a sus amigos casi siempre pone como excusa que el electorado siempre mostrará una cara distinta el día la contienda, por lo que deja entrever que los resultados para su partido no serán halagadores en el terreno estatal.
Lo cierto, es que la militancia observa a un gobernador fatigado físicamente hablando, tal vez se deba al trajín que trae de tiempo atrás y más aún porque se ha desgastado tratando de ser secretario y gobernadora la vez. González Zarur se resiste a delegar responsabilidades a sus funcionarios. ¿Entonces para qué están?
Ambas circunstancias podrían impactar negativamente para el Revolucionario Institucional en el próximo proceso electoral porque simplemente su mandatario está aturdido con el poder, y se la pasa promete y promete al pueblo de Tlaxcala. Además, de que su grado de popularidad y de aceptación va a la baja.
Sin embargo, hay otro sector del priismo que nunca ha comulgado con el criador de reses bravas y por lo tanto, ya diseña una estrategia a fin de apoderarse de las candidaturas, aún cuando González Zarur pregone que no meterá las manos en el proceso de selección.
Lorena Cuéllar, sabe perfectamente que debe amarrar una candidatura al senado de la República o bien a la diputación federal, ya que es su última oportunidad para poder aspirar a la gubernatura de Tlaxcala, sin embargo, tendrá que lidiar nuevamente con Pedro Pérez Lira quien está empecinado en ser candidato.
Los regidores de apellido Xicohténcatl, le han hecho creer al ingenuo alcalde que ha hecho meritos para llegar al Congreso, por lo que él pregona a los cuatro vientos que ya tiene sus “ahorritos” para contender en las próximas elecciones. Lo cierto es que todo se trata de una artimaña de los primitos para que éste pida licencia.
Otro que anda muy activo, es el actual director general del Sistema Colegia de Bachilleres, Enrique Padilla Sánchez, quien cobijado por Beatriz Paredes se enfila para ser uno de los candidatos a la diputación federal por el PRI.
Claro está que el gobernador carece de liderazgo en su partido para poder aglutinar a todos los grupos del PRI y sencillamente le impondrán a los candidatos, desde el Comité Ejecutivo Nacional, no hay más.
Es cierto, que hay inconformidad por la falta de visión política de su líder moral, pero lo que es un hecho, es que no se irán a otros partidos políticos porque saben que es una gran oportunidad de recuperar la presidencia de la República, pero por lo pronto hay un descontento por la cerrazón de quien gobierna Tlaxcala.
¿Funcionario influyente?
La presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), Luz María Vázquez Ávila, debe exigirle a su director administrativo, Enrique Huitrón Sánchez que deje de utilizar el vehículo de esa institución para su uso personal.
La razón principal es que este personaje pidió licencia al cargo en días pasados, ya que actualmente participa en el proceso de renovación de este organismo. ¿Acaso hay favoritismo señora presidenta?… Las cosas son claras, que deje de utilizar un bien público porque aquí y en todas partes se le llama abuso.
El Diputable
¿Qué diputado local se la pasa en los table-dance gastando mucha lana -con las chicas en tanga- y no quiere pagarle a un fotógrafo una cámara que le destrozo uno de sus hijos afuera de un antro capitalino?… Como dice la canción que tome chocolate y que pague lo que debe.